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COSMOPOLITAN

CRISTINA: Como nunca la han visto ¡ni en televisión!

Por María Elena Cros

Al principio, le subía el azúcar, y las manos le sudaban tanto, que tenía miedo de electrocutarse con el micrófono... Pero en seis meses, ya El Show de Cristina se había abierto paso hasta el primer lugar de los programas transmitidos de día, y estaba peleando entre los primeros veinte, con los que salían por la noche.
En Cosmo recibimos su triunfo meteórico con inmensa alegría...un año antes, cuando Cristina (Maty) nos dijo que iba a “saltar” a la televisión, todo el mundo pensó, primero que era una broma, y luego que estaba loca de remate. Para ella, este salto significaba dejar atrás la dirección de dos revistas exitosas (Cosmopolitan y TV y Novelas USA), 21 años de trabajo y un sueldo de seis cifras (como le dicen en Estados Unidos a cualquier cantidad entre los 100,000 dólares y el millón). ¿Quién no iba a pensar que le faltaba un tornillo?
Lo curioso es que precisamente el día de esta entrevista, un delincuente amenazaba por matar al que le pasara por delante, las calles estaban bloqueadas y la ciudad, prácticamente paralizada...Miami Beach parecía una meta tan lejana como la Cina. Pero se cumplió, y en Palm Island nos esperaba Villa Serena (así se llama la casa de ese torbellino), una mansión de esas...de película.
Son dos edificios, uno más pequeño a la entrada, y la casa, que está llena de ventanales, de vistas al mar y de buen gusto...los muebles, la colección de cuadros mayormente latinoamericanos, los pisos de mármol...
“Estás millonaria”, le dije.
“Sí”, contestó muerta de risa, “y me están sacando el kilo treinta veces más que antes...¡pero vale la pena!”
¡No digo yo! Si además del show, la revista, y el programa de radio, están los anuncios de AT&T, la pasta Crest, Montgomery Ward...¡y quién sabe lo que se estará cocinando!

De los cobardes no se ha escrito nada...
El gran culpable del fenómeno Cristina, es su marido, Marcos Avila. Y eso que al principio de conocerlo, cuando él tocaba el bajo en Miami Sound Machine, ella no le prestó atención.
“Figúrate que el día que Marcos se me declaró le dije: ‘Yo te veía con el aretico y la colita de caballo, chiquito, vestidito con camisita hawaiana y dando brinquitos, y aunque estabas casado, tenía la grave sospecha de que no andabas muy claro’...Pero óyeme”, rectifica, “después del primer beso y el primer apretón, me reí de la colita y el aretico”.
A la que no le hacía gracia la colita era a su familia...Y mucho menos que fuera músico y once años menor que ella.
“Mi papá y mi mamá siempre me apoyaron, menos en dos ocasiones: primero, cuando les dije que me iba a casar con Marcos, que les dio un ataque de pánico...Hoy mi papá y él son los mejores amigos, pero ¡quién iba a saber! La otra, cuando decidí irme de la editorial, que decían que yo era muy loca y que me jugaba la carrera...¡se quedaron sin sueño!”
¿Y ella? por el estilo: estuvo seis meses tomando pastillas para dormir.
“Es que me pasaron muchas cosas, me casé con Marcos, él dejó Miami Sound Machine, y esa fue una decisión difícil para los dos”.
¡Superdifícil! Porque Marcos y Kiki García (el que hizo Conga), junto con Gloria y Emilio Estefan, eran los fundadores de la banda, los que recibían las regalías por derecho de propiedad. Y en ese momento, la banda por la que tanto se habían sacrificado, acababa de pegar con Conga, y estaban en el tour de Conga, que duró dos años.
“Marcos había empezado a trabajar con Emilito a los quince años, tan niño, que la mamá lo llevaba a los ensayos de la banda porque no tenía licencia de conducir”.
Pero cuando Jon Marcos, su hijo de nueve años, tenía cinco meses, hubo que operarlo de urgencia, y su papá estaba tocando en Los Angeles....
“Cuando volvió, me anunció: ‘Me voy de la banda’...Yo le dije lo mismo que me dijeron a mí ustedes: ‘¿Con tanta plata que ganas?, estás loco de remate”.
Marcos no se limitó a dejar la banda, y cuando puso su negocio, empezó a insistirle a su mujer para que dejara la revista, y la convenció.
“Yo había ido de invitada a varios Sábado Gigante, y el presidente de Univisión, Joaquín Blaya, me vio y me ofreció casi el doble por un show de televisión...no sabía qué hacer, pero Marcos me dijo: ‘De los cobardes no se ha escrito nada’... A mis padres casi les da un infarto.
Y por increíble que parezca, este nuevo trabajo le deja más tiempo libre.
“Cuando estaba detrás de un escritorio, jamás se me hubiera ocurrido que a mediodía estaría bailando Macarena con mi hijo Jon Marcos. Ahora grabo los programas de un mes en dos semanas, y dedico las otras dos, a otras cosas”.
El tratamiento contra el estrés se lo aplica ella misma, en su casa.
“Cuando se me cruzan los cables, me siento en mi terraza de madera que le hemos puesto Havana Dock, y veo la caída del sol y la salida de los cruceros...”
Y eso la pone serena...como su villa.
En la planta baja de Villa Serena están las habitaciones de los niños, la de las visitas, las áreas comunes... Pero la de arriba es su piso, allí está el gimnasio, un cuarto para la ropa del show, incluyendo los accesorios, ¡clasificados por gavetas!, y junto al dormitorio, un estudio que mira al mar, donde conversamos.
“Este es mi cuarto de trabajo, aquí despacho, hago mis llamadas, me ocupo de mi revista. Luz María Doria es la directora, pero yo la superviso. Lo mismo hago con mi programa de televisión y con el de radio (Cristina Opina). Yo escojo los temas, doy las ideas, y mi equipo las ejecuta. Al final, doy la cara. No soy como St. Laurent que tiene muchas líneas de ropa, pero sólo se ocupa de la alta costura”.
Ahora están negociando para un show en inglés, y esta vez irá al seguro, por algo su abuelo, que también era periodista, le enseñó el secreto del éxito.
“Número uno”, recuerda ella, “nunca darte por vencido; número dos, nunca, nunca darte por vencido; y número tres, nunca, nunca, nunca, darte por vencido”.
Pero además de los consejos del abuelo y el apoyo del marido, Cristina ha sabido escoger muy bien a su equipo de trabajo.
“Me rodeo de gente más inteligente que yo en muchos aspectos, que me ayuda a hacer un trabajo excelente. Para mí, el que no emplea gente inteligente es por temor a la competencia o por complejo”.

El amuleto
En la época en que se construyó Villa Serena, en 1932, las grandes mansiones tenían otra casa, o gatehouse, donde vivían los cuidadores de la propiedad. Es el edificio que está delante, y que ellos han convertido en Cristina Saralegui Enterprises, y uno de los proyectos de la firma es un libro que ella ya está escribiendo.
“Ahí cuento lo bueno y lo malo, las metidas de pata y los éxitos. Claro que revelaré algunos secretos de los famosos que he conocido, pero mi propósito no es hacer un libro de chismes y farándula, sino alentar a otros a llegar a sus metas”.
Marcos es manager, presidente, y se ocupa de todo lo que tenga que ver con el negocio de Cristina Saralegui Enterprises... ¡Y pensar que cuando empezó a llevarlo a los cocteles de la editorial, el gerente general le dijo que no podía traer al tipo de la cola de caballo! Pero sobre ésto hay una anécdota graciosísima...
“Un día que yo llegaba de uno de mis viajes, él me estaba esperando, y yo lo miraba porque le notaba algo raro, entonces me dio un sobre cerrado y cuando lo abrí...¡allí estaba su cola de caballo! y me dijo ‘dásela a tu jefe’, ¿y tú sabes dónde está esa cola de caballo ahora mismo, mientras tú yo yo estamos hablando? , en mi mesa de noche. ¡Es mi amuleto!”

La Familia
Maty es la mayor de cinco hermanos, y dice que aunque tuvo que dejar su país (Cuba) a los 12 años, por cuestiones políticas, su niñez fue feliz. Pero le tocó vivir su adolescencia en una época difícil.
“Fue cuando las niñas se volvieron locas con la llegada de la píldora. A mí me tocó algo de eso. Por eso hay que hablarles mucho a los hijos. En mi época con lo único que se jugaba era con la reputación si salías embarazada, pero hoy se juega con la ruleta de la muerte: el SIDA. A mi hija Titi, de 18 años, yo le hablo de todo lo que tuve que aprender y pasar en mi juventud”.
Y algo se le ha pegado de su show, que la lleva a tratar con todas las profesiones. Ella misma cuenta que, en materia de sexo, los sicólogos recomiendan decirles a sus hijos hasta donde ellos le pregunten, porque es hasta donde pueden entenderla.
“A pesar de lo enamorada que estoy de mi carrera, siempre para mí lo primordial ha sido la familia, los hijos. Pero mi primer matrimonio salió mal y sólo tuve a Titi. Y en el segundo ya tenía 38 años y nada más tuve uno... Y Marcos y yo nos concentramos en que nuestros hijos: Titi, la mía, Stephanie, la de él, de 12 años, y Jon Marcos, de los dos, se quieran como si fueran hermanos de padre y madre, y lo hemos logrado, y creo que de todo lo que he hecho, es de lo que más orgullosa estoy”.
Y no puede disimularlo...
“Cuando me divorcié de su papá”, dice hablando de Titi, “que yo estaba atravesando el Niágara en bicicleta, sin dinero, y lloraba por la noche, esa niña, que entonces tenía cuatro años, me abrazaba y me decía que no me preocupara, que íbamos a salir adelante. Era mi rabo, siempre andaba pegadita a mí. Y como al año de estar yo con Marcos, me dijo: “Mami, vamos a casarnos con Marcos, porque él es bueno y nos va a hacer felices”.
El día de la boda, las dos se pusieron el mismo traje, las mismas flores en el pelo.
“Y nos casamos los tres en el patio de mi casa... Pero lo gracioso fue que el ‘padrino’ de boda, era Gloria Estefan, por ser la mejor amiga de Marcos”.
Esa amistad continúa. Después de todo, fue Emilio quien le presentó a Marcos.
“Cuando tomé la decisión de separarme de mi marido, Emilio me invitó a ir con la banda a Perú. En esas dos semanas, Marcos y yo nos enamoramos...
Se había separado de su esposo porque no la apoyaba en su trabajo, le reclamaba sus llegadas tardes, sus viajes... En Marcos encontró al polo opuesto.
“Marcos es un hombre sin complejos, a veces, cuando nos registramos en un hotel, le dicen ‘señor Saralegui’, y él contesta: ‘Sí, el papá de mi mujer me adoptó’.”
No van a discotecas ni hacen vida social a no ser por asuntos de trabajo. El tiempo libre lo pasan con la familia, los amigos de antes, y viendo películas.
“Somos los reyes alquilando películas, y me da risa...parece que Gloria, que vive en la isla de al lado, Star Island, saca las películas en el mismo lugar—aunque nunca hemos coincidido allí—porque me dicen en la tienda que los únicos que gastan tanto como nosotros son ella y Emilio”.

El Show de Cristina
“Prefiero los proramas de relación hombre-mujer, fajazones con la suegra, porque yo tengo un senido del humor negro, y me gusta reírme hasta de mí misma...”
Pero otros le han traído problemas...y hasta maldiciones. Como el de la matanza de Matamoros, Texas, donde había complicaciones de secuestro y asesinato de niños, magia negra y drogas.
“Un día estaba paseando con mis hijos, y me encontré a la madre del culpable, a quien yo había puesto por el piso en mi show. Me sacó en cara que hubiera hablado tan mal de su hijo que había muerto, y me dijo que ojalá me pasara algo similar con los míos para que aprendiera lo que ella estaba sufriendo... ¡Qué susto!”
¿Cristina asustada? Pues sí. Pero eso no significa que no sea la misma mujer de carácter fuerte que vemos por televisión.
“Si no, me hubieran pasado por encima hace mil años, fíjate que éste es un negocio típicamente de hombres, excepto la parte creativa, donde hay muchas mujeres, pero después que tú llegas a cierto nivel, te trancan... Es muy difícil para una mujer en el ramo, manejar dinero y tener presupuestos grandes y posiciones de poder. Y yo soy productora ejecutiva de mi programa, mi programa es totalmente independiente, y aunque sea de Univisión, pongo lo que me da la gana, y la que decide lo que sale al aire, soy yo...”
¿Su consejo para la mujer profesional?...
“Que tenga mucho cuidado con la persona que elija para compartir su vida, porque tiene que ser alguien que se sienta orgulloso de los triunfos de ella, alguien que considere que los triunfos de ella son de los dos; la que se busque un acomplejado, lo que va a tener en la casa es un tipo haciéndole sabotaje”.