Decoración Que Inspira

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Pick of the Month

Cristina se ha inspirado en muchas cosas durante su vida. Desde su familia y carrera hasta de toda la gente que ha conocido en su trayectoria. Pero cuando ella entra a su casa al fin del día, su hogar es lo que más la inspira. A través de los aňos has construído tu casa, probablemente has añadido elementos interesantes y creativos que hacen de tu casa un hogar. Quizás re-inventaste las antiguedades que heredaste. Talvéz dejaste que tu hija pintara un mural aunque no perfecto pero adorable en la pared de su dormitorio. No importa que mejoras hayas hecho, queremos oírlo todo! Mes a mes compartiremos tus historias con el mundo—sean éstas conmovedoras, intrigantes o simplemente la historia mas chistosa leída durante el día. Estas son algunas de nuestras favoritas:

Las losas de Saltillo fueron mi salvación

Amy laying tileHace poco hice realidad mi sueño de comprar mi primera casa. Fue muy emocionante, pero tuve que afrontar varios retos. Por ejemplo, miren ese piso de linóleo de los años 70. ¡Mírenlo! No veía la hora de quitarlo a mano limpia desde el mismísimo momento que puse un pie en el apartamento, para reemplazarlo con el tipo de piso para cocinas que siempre he deseado: los pisos que se pueden ver en las fotos de las casas del suroeste. El problema es que no solamente no podía sufragar el gasto de comprar las losas sino que tampoco sabía como instalarlas, y allí fue donde entró en juego la Internet. Primero escribí “cómo quitar un piso de linóleo”. Luego busqué las losas. No solamente encontré instrucciones detalladas para deshacerme de mi pesadilla de los años 70, ¡sino que encontré losas mexicanas, de Saltillo, en eBay a un precio que sí podía pagar! Luego de hacer otra búsqueda sobre cómo instalar las losas, me remangué la camisa y comencé a trabajar. No fue nada fácil. Coloqué las losas, apliqué la lechada y el sellador y me ahorré más de $1 000 al hacerlo yo misma. Pero eso no fue lo mejor de todo. Cuando miro mi piso ahora y admiro la manera en que varían los colores de cada losa porque fueron hechas individualmente en México y cocidas al sol, me siento orgullosa de haber dado un toque del suroeste al noroeste, en mi pequeño apartamento en Jackson Hole. El piso se ve más creativo, más artístico; refleja más lo que soy. Y lo hice yo sola. — Amy R., Jackson Hole, WY

Una vida nueva para la sala

¿Cómo dice el dicho? ¿Diamante en bruto? Eso mismo fue lo que me vino a la mente cuando vi esta gema de los años 20. ¡Qué belleza! Pero, desgraciadamente, esa belleza estaba enterrada bajo años de abandono. Las paredes eran un desastre. Los pisos estaban en ruinas. Y aquel horrible papel de pared espantaba a quien fuera. Casi eché a correr. Pero decidí comprar esta belleza con la esperanza de que al final el trabajo valiera la pena. Primero quitamos el papel de pared. Luego limpiamos las paredes y las pintamos con un color cálido y neutral. Pero la mayor diferencia se percibió cuando instalamos pisos de madera nuevos. El color cálido y dorado de la madera le dio a la habitación una apariencia moderna y al mismo tiempo, tradicional. Y quitamos algunas de las losas de la chimenea, para que la habitación luciera tan grande como era en realidad. El paso final consistió en quitar las lámparas rotas de la pared y reemplazarlas con lámparas nuevas; todo ello con muy poco trabajo. Me siento muy feliz por no haber huido. Porque al final, la casa se convirtió en la gema que siempre supe que iba a ser.
— Bryan C., Cincinnati, OH

Sorpresa en el asiento del teatro

Alfonso sitting in his theater chairsUn día, mientras echaba un vistazo en una tienda de artículos usados en Los Ángeles, encontré estos increíbles asientos de teatro. El dueño de la tienda sabía que los asientos habían sido fabricados a principios de siglo y también sabía que provenían de un teatro en San Francisco. Pero no supe en realidad cuán maravillosos eran hasta que mi abuelo me ayudó a restaurarlos pocas semanas después. La primera vez que vi los asientos, pensé: “¡Ohhh! ¡Maravilloso!” Pero lo que en realidad me atrajo fue lo que encontré debajo de los asientos. Cuando les di vuelta, vi un artefacto de alambre metálico en forma de U que pensé que se usaba para sostener los programas de teatro. Pero cuando mi abuelo volteó los asientos, me dijo: “Mira, tienen una percha para sombreros de copa.” Mi abuelo, carpintero de profesión que creció en España y México, me contaba historias de cuando iba al teatro de niño y veía a los hombres colgar sus sombreros de copa debajo del asiento. Por eso ahora cuando miro los asientos, no solo recuerdo la experiencia de restaurar la madera y las rejas decorativas con mi abuelo, sino que también recuerdo las historias que me contaba sobre su infancia en el teatro; historias que nunca había escuchado hasta ese día. Es por eso que me encantan las tiendas de artículos usados. Cada una de las cosas que uno compra tiene su historia. — Alfonso M., Los Angeles