Estilo de vida
Una Flor de Familia
Ya sea que usted compre un ramo de tulipanes para festejar la primavera o una caja de rosas para el Día de las Madres, todo comienza en un mercado de flores - donde trabaja la familia Sánchez en Los Ángeles.
Otra vez ha llegado esa temporada del año. Las amapolas brotan del suelo, los narcisos bailan con el viento y los destellos de colores que vislumbran son señal de que, sí, la primavera está de vuelta. Ha llegado con todo su esplendor y su hermosura natural.

Willie Sanchez
¿Pero cómo llega esa belleza desde la punta de los árboles en flor hasta el hermoso ramo en sus brazos? Es gracias al duro trabajo de personas como Willie Sánchez, de 55 años, un inmigrante que vino a Estados Unidos en 1966 luego que un extraño visitara su pueblo, Tepalcatepec, y lo incentivara para que se mudara a Estados Unidos para vender flores. Le dijo, "Algún día podrás venir a Estados Unidos, y yo te enseñaré a trabajar con ellas," recuerda Sánchez. "Eso fue lo que me dio la idea."
Dos años después, con sólo 16 años, Sánchez viajó a Estados Unidos. A las tres semanas, el joven Sánchez entró en el mercado de flores de Los Angeles [Los Angeles Flower Mart] y, yendo de vendedor en vendedor, encontró empleo. Nunca volvió a ver o hablar con aquel extraño, pero sus palabras no sólo le hicieron tener una idea brillante, le dieron una vida maravillosa.
Esa vida empezó cuando Eddie Edmonds, el dueño de Edmonds Wholesale vio algo en los ojos de Sánchez que le hizo creer que sería bueno para su negocio. Y no cabe duda que 12 años después, cuando Edmonds le dijo a Sánchez que se iba a jubilar y le propuso que empezara su propio negocio, Sánchez todavía tenía aquel algo en la mirada.
Con tan sólo 28 años, Sánchez había realizado el sueño americano. Al colgar su cartel "Willie Sánchez Wholesale" donde antes estaba el cartel de "Edmonds Wholesale" él no lo sabía, pero, con el tiempo, llegaría a ver esa mirada de sus propios ojos en los de su hijo.

William Sanchez
"Cuando mi padre empezó su negocio, yo tenía 5 ó 6 años," dice William, el hijo de Sánchez, de 29 años, y socio del negocio. "Yo iba al negocio y hacía como si estaba trabajando, pero lo que estaba haciendo era corretear. Sin embargo, trece años de tanto "corretear" hicieron que el estudiante de honor dejara a un lado su plan de estudiar arquitectura para inclinarse por una carrera que gira alrededor de la familia y el hogar. "Todos me vieron crecer allí," dice William. "Así que era como mi segunda casa." Agrega que la oferta de su padre de abrir su propio negocio en un segundo local frente al de su padre era una oportunidad que no podía dejar de aprovechar. "Pienso que la gente no se siente tan libre como yo, trabajando todo el tiempo rodeado de flores," dice William. "Sencillamente soy feliz."

El Mercado de Flores de L.A.
Esa felicidad viene al vender, en el Mercado de flores de Los Ángeles, a los floristas del Sur de California, flores cultivadas en 30 a 40 plantaciones de flores de California en ciudades tales como Oxnard, Carpintería y San Diego. Cada día de 11 p.m. hasta mediodía del día siguiente, William y su padre procesan y venden de 40 a 50 cajas de flores, incluyendo flores tropicales importadas de México, Colombia y Costa Rica, lo que hace sentir a William como que ha viajado a lugares exóticos sin salir de casa. "Me hacen pensar en la selva tropical," dice William. "Siempre he querido visitarla, así que cuando pongo las flores en mi casa, me siento que estoy ahí."

Girasoles, Haz Click
Sánchez, el padre, mira los girasoles, nardos y calas y se transporta nuevamente a México, su lugar preferido. Cuando él las veía crecer en su jardín cuando era niño esperaba algún día poder trabajar con flores. Pero no tenía idea de que su negocio se convertiría en una verdadera empresa de familia, que emplearía a sus hermanos Epamuceno de 46 años, Auden de 43, su hija, Yvette de 33 y su esposo, Fernando de 30 y la esposa de William, Yadira de 20.
Cuando Sánchez considera la manera en que ha evolucionado su vida desde el primer momento en que escuchó las palabras de aquel extraño una sonrisa se dibuja en su rostro. "Todos los días que entro a mi negocio veo mi nombre," dice mirando al cartel. "Siempre pensé: Si trabajo duro, este país será bondadoso conmigo. Y así ha sido. Le dio una vida a mi familia."

